Por eso en las calles de la segunda ciudad colombiana se percibe un ambiente festivo. En los taxis, las oficinas y en las conversaciones de café no se habla de otra cosa: el comienzo de las justas deportivas.
Sus rizos revolotean por el aire. Tiene una mirada expresiva y a la vez tímida. Hablar con él resulta sencillo. Cada pregunta la responde con educación y con mucho equilibrio.