Algunos le dicen el pequeño Bronx de Madrid, otros El Pequeño Caribe. Son apenas tres calles (Almansa, Topete y Tenerife, detrás de la parada del Metro Cuatro Caminos). En esas calles repletas de magia y colorido pululan los locutorios, los bares donde la bachata suena a todo timbal, las peluquerías, los restaurantes y las bodegas de alimentos latinos.