Las personas que vienen de fuera de España pueden ser comparadas con las piezas en un tablero de ajedrez. Hay lugar para una cantidad determinada de fichas, y si hay más se necesita otro tablero. Esta metáfora parece xenófoba, pero el madrileño Pablo Sanz Panadero, gerente de una empresa de construcciones, la utiliza para defender a los extranjeros que están aquí.
A las afueras de la gran ciudad, cuando la mayoría de habitantes duerme, más de 25.000 personas dan vida a una gigantesca urbe nocturna que pernocta de martes a sábado para abastecer de alimentos a los que despertarán cuando salga el sol. Son en su mayoría trabajadores latinoamericanos, unos verdaderos “vampiros de los alimentos” que día a día, con sus manos, forman parte principal de la “cadena” que nos nutre a diario, con su trabajo en el Mercamadrid, el mercado nocturno para mayoristas más grande de Europa.